Poemas de barrio I
Con un cordoncito de zapato
y un trocito de cristal,
le hice a la mujer más guapa del mundo
un colgante feo de verdad.
"Qué colgante más hermoso", me decía,
que qué buen gusto yo tenía
en lo que viene siendo regalar.
"Lo que pá que cansa un poco,
cuando me voy a duchar,
el desatar antes el nudo
y dispué volverlo a atar.
"Pero mira que eres chunga",
aproveché para increpar,
"a tó le pones pegas,
ya no te quiero más".
Pués más nunca me quisieron de verdad,
ni con diamantes,
ni con poemas.
Como aquella mujer
ya no me volvieron a amar.
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