Poemas de barrio III
Una noche de verano,
se colaron en mi chalé,
cuatro chavalines rumanos,
que venían yo que sé a qué.
No tardé en averiguarlo,
venían a por mi parné,
y me dieron tantas hostias,
que hasta en rumano les canté.
A las 2 semanas lo mismo,
pero kosovares esta vez,
yo había dejado la verja abierta,
y apostado les esperé.
Asesinato con ensañamiento,
se atrevió a decir el juez,
que no había necesidad de matarlos
y orinarme en ellos después.
Ellos sí que se ensañaron,
me pusieron la cara del revés,
que no había necesidad ninguna, hombre,
si a mí me sobra el parné.
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